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Solución de las paradojas del desarrollo en África: financiación, energía y sistemas alimentarios

Este informe se presenta de conformidad con la resolución 77/270 de la Asamblea General. El informe ofrece un análisis de tres paradojas, relacionadas con la financiación, la energía y los sistemas alimentarios, que han obstaculizado el desarrollo en África, así como la repercusión de estas a partir de 2022. Los países africanos son ricos en recursos financieros y naturales y, sin embargo, sufren problemas de sobreendeudamiento, carecen de acceso a la energía y se enfrentan a altos niveles de inseguridad alimentaria. A partir de este análisis, el presente informe ofrece una evaluación del papel de la movilización de recursos nacionales como factor de cambio, de los sistemas energéticos y alimentarios como impulsores y de los sistemas nacionales (en el marco del Objetivo de Desarrollo Sostenible 16) como facilitadores del desarrollo. El informe también contiene recomendaciones para emprender las reformas necesarias para abordar las tres paradojas con el fin de dar rienda suelta al potencial del continente para lograr un desarrollo sostenible.

I. Introducción

1. África se caracteriza por unos niveles relativamente bajos de desarrollo sostenible y una pobreza generalizada en muchas esferas, junto con una abundante dotación de recursos. A pesar de los avances logrados en el último decenio, el continente sigue siendo una de las regiones que se enfrenta a los retos más difíciles en materia de desarrollo. El potencial de desarrollo del continente se ve obstaculizado por tres paradojas en las que incide negativamente un sistema financiero y comercial internacional injusto: aunque los países africanos son ricos en recursos financieros y naturales, sufren problemas de sobreendeudamiento, carecen de acceso a la energía y se enfrentan a altos niveles de inseguridad alimentaria. Estas tres paradojas no solo están interrelacionadas, sino que constituyen una cadena en la que la paradoja financiera nutre y amplifica la paradoja energética, que a su vez también agrava la paradoja alimentaria (véase la figura I). En consecuencia, las paradojas energética y alimentaria solo pueden resolverse si se aborda el punto de partida de la cadena, lo que explica por qué la inseguridad alimentaria sigue siendo un reto importante en África a pesar de los esfuerzos realizados durante decenios. La respuesta tradicional al hambre y la inseguridad alimentaria no ha abordado las paradojas financiera y energética, que son las causas profundas de la paradoja alimentaria.

Figura I

Cadena de paradojas

Fuente: Cálculos del personal de la Oficina de la Asesora Especial sobre África, basado s en datos del Banco Mundial (base de datos de indicadores del desarrollo mundial), el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) (Base de Datos Estadísticos Sustantivos de la Organización), l a División de Estadística (Base de Datos Mundial de Indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible), la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y el Instituto de Investigación de Economía Política de la Universidad de Massachusetts. Abreviación: PIB = producto interno bruto.

2. Varios factores internos y externos han contribuido a estas paradojas. Uno delos principales responsables ha sido la estructura de las economías africanas, heredada del colonialismo y fuertemente orientada a los mercados exteriores. Esta estructura estaba diseñada fundamentalmente para garantizar la extracción de los excedentes delas economías africanas en beneficio de las economías más avanzadas. Por ese motivo, y pese a los esfuerzos iniciales de los Gobiernos por diversificar sus economías y avanzar en la industrialización, la formulación de políticas en África ha estado marcada, sobre todo desde la década de 1980, por modelos empresariales y económicos centrados en la exportación de materias primas. Este modelo ha impedido a los países africanos buscar, más allá de las industrias extractivas, otros motores económicos en los sectores de la agricultura, la energía y la industria. Como resultado, se ha generado un tejido económico limitado que dificulta la capacidad del continente para responder de forma significativa a los estímulos internos para el crecimiento o reaccionar ante las perturbaciones externas. Las estructuras neocoloniales, que siguen prevaleciendo en el sistema financiero y comercial internacional, contribuyen a la persistencia de este modelo.

3. La naturaleza estructural del problema y su carácter secuencial requieren l creación de una cadena de valor para romper la cadena de paradojas. La financiación para el desarrollo, a fin de dar respuesta a los problemas en el punto de partida de la cadena, es la clave para desencadenar un efecto dominó. Es necesario un cambio d paradigma para dar prioridad a la movilización de recursos nacionales como factor de cambio. La creación de sistemas nacionales que ayuden a los países africanos a controlar y gestionar mejor sus flujos económicos y financieros representaría un paso importante para desbloquear la financiación de la energía, la tecnología energética y, en consecuencia, el acceso a la energía. La energía se convertiría así en un motor de desarrollo, que supondría un factor clave de éxito en la transformación de los sistemas alimentarios y propiciaría el progreso en múltiples esferas, desde la sanidad y la educación hasta la industrialización y la generación de empleo decente. Solo entonces los países africanos estarán en condiciones de afrontar con éxito la paradoja alimentaria y alcanzar la resiliencia.4. Para aprovechar la movilización de recursos nacionales como factor de cambio, la energía como motor de desarrollo y la transformación de los sistemas alimentarios como vía hacia la resiliencia es necesario que las instituciones públicas ejerzan una función de facilitadoras del cambio. Para garantizar la eficiencia de los esfuerzos de desarrollo y multiplicar su impacto es indispensable contar con unas instituciones públicas efectivas que guíen su acción por marcos de políticas y rendición de cuentas robustos y transparentes. La puesta en marcha de esta cadena de valor es un paso necesario para dar rienda suelta al potencial de desarrollo de África y desbloquear aún más el poder de la clase media del continente para hacer realidad la visión de la Agenda 2063: el África que Queremos.

II. La triple paradoja

A. Un continente rico en recursos financieros, pero que padece un sobreendeudamiento

5. La paradoja de la financiación de África está marcada por dos realidades contrapuestas: el continente se enfrenta a un endeudamiento crónico y, al mismo tiempo, ejerce como prestamista neto del resto del mundo; pierde más con los flujos financieros ilícitos y las inversiones extranjeras realizadas por inversionistas institucionales nacionales de lo que recibe de fuentes externas (véase el gráfico II).Esta desconcertante dicotomía se explica por el hecho de que los países africanos son capaces de generar abundantes recursos financieros, pero no consiguen movilizarlos.

Si se aprovecharan plenamente y se utilizaran eficazmente, estos recursos podrían satisfacer de forma significativa las necesidades de desarrollo y financiación de la región.

Figura II

La paradoja de la financiación en África

Fuente: Cálculos del personal de la Oficina de la Asesora Especial sobre África, basado s en datos del Banco Mundial (base de datos de indicadores del desarrollo mundial), el BAfD, la OCDE, el Instituto de Investigación de Economía Política de la Universidad de Massachusetts y la publicación de las Naciones Unidas titulada Financing for Development in the Era of COVID-19: The Primacy of Domestic Resource Mobilization. Abreviación: PIB = producto interno bruto.

6. Está bastante extendida la idea de que el desarrollo de África depende de la ayuda internacional. Sin embargo, esta creencia no tiene en cuenta el hecho crucial de que África ya financia una parte importante de su desarrollo a través de los ingresos tributarios y no tributarios y del ahorro interno, que representaron más de tres cuartas partes de la financiación total en 2021 y supusieron más de 20 veces el valor de la inversión extranjera directa y más de 30 veces el valor de la asistencia oficial para el desarrollo (1) . Además, el continente pierde anualmente entre 500.000 y 600.000millones de dólares que África genera pero no moviliza.

(1)  OCDE, Africa’s Development Dynamics 2023: Investing in Sustainable Development (2023)

7. La excesiva concentración de la narrativa internacional en las fuentes externas de financiación ha socavado la búsqueda de soluciones endógenas y propias para los retos del desarrollo sostenible del continente. África cuenta con importantes fuentes de financiación que aún no se han aprovechado plenamente. Entre ellos figuran las cajas de pensiones, los fondos de seguros y los fondos soberanos, que en gran medida se invierten en el extranjero. Por ejemplo, Botswana y Namibia, dos países con importantes cajas de pensiones, tienen más de la mitad de sus activos invertidos en el extranjero. Teniendo en cuenta que solo las cajas de pensiones ascienden aproximadamente a 1,3 billones de dólares, su falta de movilización representa una oportunidad perdida de al menos 100.000 millones de dólares que podrían invertirse en proyectos de desarrollo. Las remesas ascendieron a 100.000 millones de dólares en 2022, pero tampoco se están aprovechando lo suficiente para el desarrollo del continente. Las remesas no se gestionan como una fuente potencial de financiación debido a una percepción tradicional según la cual no son un recurso interno que se deba movilizar, a pesar de que al menos el 25 % de ellas están disponibles para el ahorro o la inversión. Además, algunos países han acumulado excesivas reservas de divisas, lo que supone un considerable costo de oportunidad para el desarrollo.

8. Además de las fuentes potenciales de financiación desaprovechadas, los recursos que se pierden por la ineficacia de los sistemas nacionales de movilización de recursos, en particular la inoperancia del gasto público y la redundancia de los gastos fiscales, suponen al menos 116.000 millones de dólares cada año(2). Los flujos financieros ilícitos también agotan los recursos vitales del continente, pues privan anualmente al desarrollo de unos 88.600 millones de dólares.

(2) Christian von Haldenwang, Agustín Redonda and Flurim Aliu, Shedding Light on Worldwide Tax Expenditures: Global Tax Expenditures Database Flagship Report 2021 (Bonn (Alemania), Instituto Alemán de Desarrollo, 2021).

9. Como consecuencia directa de la salida de una parte sustancial de los recursos financieros de la región, muchos países africanos tienen que recurrir a préstamos externos, a menudo a costes exorbitantes, para financiar su crecimiento, su transformación estructural y las inversiones en los sectores sociales (véase la figura III). Esta práctica ha provocado un aumento continuo de los niveles de endeudamiento, aunque siguen estando por debajo de las medias registradas durante la crisis de la deuda de la década de 1980. El cambio en la composición de la deuda externa constituye un riesgo adicional: la proporción de préstamos comerciales aumentó del 27 % en 2011 al 56 % en 2021. Esto hace temer por la sostenibilidad dela deuda del continente, ya que las condiciones de los préstamos comerciales no son tan beneficiosas para los países africanos como la deuda multilateral y la deuda pública bilateral.

Figura III

Evolución de la deuda pública externa total en África

(Miles de millones de dólares de los Estados Unidos)

Fuente: BAfD, portal de datos. Disponible en https://projectsportal.afdb.org/dataportal.

 

10. En este contexto, las perturbaciones económicas causadas por la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19) y el conflicto armado en Ucrania han agravado el endeudamiento del continente, ya que el 63 % de los países africanos presentan alto riesgo de sobreendeudamiento o estaban ya sobre endeudados y son objeto de iniciativas de alivio de la deuda. Por ejemplo, a finales de 2022, Ghana dejó de pagar su deuda externa, estimada en 28.400 millones de dólar es, justo después de que Zambia dejara de pagar una deuda externa estimada en 17.000 millones de dólares en 2020. Aunque Ghana consiguió reestructurar su deuda interna de 10.500 millones de dólares y ha firmado la reestructuración de sus deudas bilaterales en el marco del Marco Común para el Tratamiento de la Deuda más allá de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda del Grupo de los 20, aún tiene que llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional sobre un paquete de rescate. Además, se prevé quela mayor parte de la deuda soberana de África venza en 2024 y 2025. Esta situación sigue un patrón común en el que la vulnerabilidad de la deuda tiende a empeorar en tiempos de crisis y perturbaciones externas. Ilustra la gravedad de la situación de la deuda en África, que es de carácter estructural y requiere, por tanto, un enfoque global. También explica por qué, a pesar de sus ricos recursos financieros, África se enfrenta de nuevo a problemas de sobreendeudamiento, que presagian una grave crisis de la deuda que recuerda a la de los años ochenta.

11. Esta paradoja financiera no solo ha desviado recursos públicos de los esfuerzos de desarrollo en África, sino que también ha afectado negativamente al perfil de riesgos de los países africanos, desplazando al capital internacional de dos maneras: reduciendo el volumen de dichas inversiones y aumentando su coste. Este efecto de expulsión ha marginado a África en lo que respecta a la movilización de fondos delos mercados internacionales de capitales para inversiones en infraestructuras potencialmente rentables, lo que ocurre sobre todo en el caso de la financiación de la energía. Así es como la paradoja financiera alimenta la paradoja energética.

B. Rica en fuentes de energía, pero esencialmente sin acceso a la electricidad

12. África posee vastos recursos energéticos, con el 7,2 % de las reservas mundiales de petróleo y aproximadamente el 13 % de las de gas natural. Sin embargo, su producción de combustibles fósiles está orientada principalmente a la exportación y sigue infrautilizada debido a los problemas de financiación, seguridad, reglamentación e infraestructuras y a la presión mundial en favor de la neutralidad en carbono. La energía hidroeléctrica, solar y eólica también tienen un potencial importante; sin embargo, la inversión en el sector de la energía renovable aún debe estar a la altura. Por ejemplo, aunque el río Congo por sí solo puede generar hasta 100.000 MW de electricidad, lo que equivale a una quinta parte del potencial hidroeléctrico mundial, hasta ahora solo se ha instalado una capacidad de 1.424 MW(3). Del mismo modo, en 2020, la capacidad instalada de energía solar y eólica en África rondaba únicamente los7,5 GW y 6,4 GW (4) , respectivamente, con importantes diferencias regionales. Por ejemplo, Sudáfrica representa aproximadamente el 70 % de la capacidad eólica del continente. La energía geotérmica también está infrautilizada. El continente solo tiene alrededor de 1 GW de capacidad instalada, a pesar de una capacidad potencial geotérmica estimada de 14.000 MW (véase la figura IV) (5).

(3) Makhtar Diop, “Powering up Africa’s renewable energy revolution”, Banco Mundial, 3 de agostod e 2014.

(4)Agencia Internacional de Energía, World Energy Outlook (2021).

(5) Samah Elbarbary y otros, “Geothermal renewable energy prospects of the African continent using GIS”, Geothermal Energy, vol. 10, núm. 8 (2022).

Figura IV

Combinación de generación de energía en África

Fuente: Price Waterhouse Coopers, “Africa energy review 2021”.

13. A pesar de este potencial, los países africanos siguen padeciendo una escasez crónica de energía y un acceso inadecuado a esta. Aunque en África vive el 17 % dela población mundial, solo representa el 3,3 % del consumo mundial de energía primaria, el 1,1% de la generación de electricidad y el 3 % del uso internacional de energía industrial. Además, el 75 % de la población mundial sin acceso a servicios energéticos modernos vive en África. El consumo de electricidad per cápita en África es uno de los más bajos del mundo, con unos 600 kWh al año, frente a la media mundial de unos 3.000 kWh al año. Esta paradoja obstaculiza el desarrollo económico, el progreso social y la sostenibilidad ambiental del continente (véase la figura V).

Figura V

La paradoja de la energía en África

Fuente: Cálculos del personal de la Oficina de la Asesora Especial sobre África, basado s en datos del Banco Mundial (base de datos de indicadores del desarrollo mundial), la Agencia Internacional de Energía, la Agencia Internacional de Energías Renovables y Statista.

14. Otro aspecto de la paradoja es la gran disparidad subregional en el consumo de energía y la brecha entre el mundo rural y el urbano en el acceso a la energía. Solo alrededor del 25 % de la población rural de África tiene acceso a la electricidad, frente a una tasa de acceso de aproximadamente el 75 % en las zonas urbanas(6). A escala regional, los países del norte de África y Sudáfrica representan el 71 % del consumo energético del continente, mientras que el resto de países africanos juntos representan el 29 % restante (véase el gráfico VI).

(6) Moussa Pouguinimpo Blimpo y Malcolm Cosgrove-Davies, Electricity Access in Sub-SaharanAfrica: Uptake, Reliability, and Complementary Factors for Economic Impact (Washington,D.C., Banco Mundial, 2019).

Figura VI

Evolución de la capacidad instalada de producción de electricidad, por subregiones africanas

Fuente: Agencia Internacional de Energías Renovables, IRENASTAT. Disponible en www.irena.org/Data/Downloads/IRENASTAT.

15. La paradoja se manifiesta también en un alto índice de cortes de electricidad debidos a fallos de la red. Una infraestructura energética inadecuada cuesta al continente el 2 % de su producto interno bruto (PIB) y causa a las empresas una pérdida de más del 6 % en ventas anuales y repercute en la competitividad internacional(7). Según las encuestas de empresas del Banco Mundial, las empresas africanas (excluidas aquellas del norte de África) sufren una media de 56 días de cortes de energía al año, frente a la media mundial de 14 días. Además de la frecuencia de los cortes de energía, la duración media de estos en África es de unas 5,7 horas al día. Por ejemplo, estimaciones recientes para Sudáfrica muestran que los cortes de energía y las desconexiones de carga costarán al país entre el 1 % y el 1,3 % del PIB anual durante el periodo 2007-2022. La economía actual podría ser un 17 % mayor de no haber sido por esos cortes de energía.

(7)Gregor Schwerhoff y Mouhamadou Sy, “Where the sun shines: renewable energy sources, especially solar, are ideal for meeting Africa’s electrical power needs”, Finance and Development (Fondo Monetario Internacional, marzo 2020).

16. Varios factores han contribuido a la paradoja energética y a las debilidades asociadas en los sistemas energéticos, incluido el desajuste entre los recursos naturales del continente y su índice de explotación; el elevado coste de las infraestructuras, que dificulta el acceso a la energía y su asequibilidad y, en consecuencia, agrava la pobreza; la cantidad y el acceso limitados a la financiación de proyectos energéticos; la alta intensidad energética a causa de tecnologías anticuadas e ineficaces, lo que se traduce en despilfarro de energía y baja productividad; y los marcos reguladores que no permiten la integración adecuada del sector privado, o diferentes opciones de generación, transmisión y distribución de energía, incluidas las energías renovables.

17. Se prevé que la población de África alcance los 2.500 millones de habitantes en 2050, por lo que la demanda de energía aumentará considerablemente (podría triplicarse de aquí a 2030). La inversión en un reparto energético equilibrado, haciendo hincapié en las energías limpias, es fundamental para satisfacer esta creciente demanda de forma sostenible, lo que incluye la construcción de nuevas centrales eléctricas, la modernización de las existentes y la ampliación de las red es de transmisión y distribución.

18. Aunque el acceso a la energía ha sufrido aún más las consecuencias de las crisis globales entrecruzadas que se van sucediendo, la falta de acceso a la energía en el continente no se debe únicamente a las perturbaciones externas, sino que es también el resultado de problemas estructurales que han impedido a los países africanos aprovechar sus recursos naturales para dotar de energía al continente, dando lugar asía la paradoja energética, cuyas consecuencias son de largo alcance. La energía es necesaria en todos los sectores, pero es especialmente pertinente para la transformación de la agricultura. Sistemas inteligentes para automatizar el riego y promover la adaptación al clima, cadenas de frío para aumentar el tiempo de conservación de los productos y energía para industrializar el procesado de alimentos son solo algunos ejemplos de la interconexión de los sistemas de energía, agua y alimentos, y sus respectivas paradojas. Por eso, cuando a mediados de 2022 los precios mundiales de la energía alcanzaron su nivel más alto en tres decenios, los africanos notaron mucho el impacto, ya que los costes de los alimentos y la energía suponen más del 50 % del gasto de los hogares africanos.

C. Un continente rico en recursos agrícolas, pero que enfrenta una inseguridad alimentaria crónica

19. África posee un enorme potencial agrícola, ya que alberga el 60 % de la tierra laborable sin cultivar del mundo y cuenta con abundante agua dulce y horas de sol (8).La agricultura sigue siendo la espina dorsal de la economía africana y la esfera que mayor empleo genera, de la que obtiene su sustento alrededor del 70 % de los africanos subsaharianos(9). Sin embargo, la producción agrícola ha tenido dificultades para satisfacer las necesidades nutricionales de la población del continente. En 2021, 278 millones de personas en África (20,2 % de la población total) estaban subalimentadas, lo que supone un aumento del 22 % desde 2019 y del 42 % desde2000(10). El 57,9 % de la población sufre inseguridad alimentaria moderada o grave, casi el doble de la media mundial (29,3 %)11 . La prevalencia de la inseguridad alimentaria grave ha aumentado del 16,7 % en 2014 al 23,4 % en 2021. Esta combinación de un potencial económico considerable con unas condiciones sanitarias y nutricionales nefastas caracteriza la paradoja alimentaria (figura VII).

(8) Véase el programa Feed Africa del Banco Africano de Desarrollo (BAfD).

(9) Fundación Rockefeller, Alianza para una Revolución Verde en África. Véasewww.rockefellerfoundation.org/initiative/alliance-for-a-green-revolution-in-africa/.

(10) Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), World Foodand Agriculture: Statistical Yearbook 2022 (Roma, 2022).11 FAO, Base de Datos Estadísticos

Figura VII

La paradoja de la alimentación en África

Fuente: Cálculos del personal de la Oficina de la Asesora Especial sobre África, basados en datos del Banco Mundial (base de datos de indicadores del desarrollo mundial), la FAO (Base de Datos Estadísticos Sustantivos de la Organización), la Organización Internacional del Trabajo y la División de Estadística (Base de Datos Mundial de Indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible).

20. Otro resultado directo de esta paradoja es la fuerte dependencia de la región delas importaciones de alimentos. Solo en 2021, si se excluye el pescado, las importaciones de alimentos del continente ascendieron a 94.450 millones de dólares, mientras que las exportaciones de alimentos ascendieron a solo 53.030 millones de dólares, lo que arrojó unas importaciones netas de 41.420 millones de dólares (12). Esta dependencia se ha traducido en un bajo nivel de resiliencia ante las perturbaciones externas, lo que ha agravado la inseguridad alimentaria en el continente como consecuencia de las recientes crisis mundiales. Por ejemplo, el impacto desproporcionado del conflicto armado en Ucrania en la seguridad alimentaria del continente está relacionado con el hecho de que 11 países africanos se abastecieron en más del 50 % de sus importaciones de trigo de la Federación de Rusia y Ucrania en 2021, y 4 se abastecieron al menos en un 20 % de sus fertilizantes de la Federación de Rusia. La paradoja también queda patente en la relación entre el valor de las exportaciones e importaciones de alimentos por países (véase la figura VIII).

(12) Ibid

Figura VIII

Valor de las exportaciones e importaciones de alimentos, excluido el pescado, en 2021, por países africanos

Fuente: FAO, “Comercio: cultivos y productos de ganadería”, Base de Datos Estadísticos Sustantivos de la Organización. Disponible en www.fao.org/faostat/es/#data.

21. En definitiva, la paradoja alimentaria demuestra que el potencial agrícola de África sigue en gran medida sin explotar. Aunque el valor agregado de la agricultura, la silvicultura y la pesca como porcentaje del PIB del continente experimentó un aumento gradual, pasando del 14,5 % en 2000 al 16,2 % en 2020, la cuota de la región en el valor global de la producción agrícola sigue siendo comparativamente baja. Por ejemplo, de 1980 a 2020, el valor total de la producción agrícola en África aumentó de 80.000 millones de dólares a 219.000 millones, pero solo representó el 8,1 % del total mundial, muy por debajo de su potencial.22. Los problemas que aquejan al subdesarrollado sector agrícola de África son múltiples(13). Sin embargo, la persistente limitación del acceso a la energía es el reto más grave, ya que repercute en todos los demás. Por ejemplo, los problemas relacionados con el acceso a la energía limitan el uso de equipos modernos y tecnología climáticamente inteligente, restringen las capacidades para emplear técnicas de riego con el fin de aprovechar mejor las tierras cultivables y, en general, afectan a la productividad. En este sentido, el acceso a la energía en los sistemas alimentarios es casi inexistente. El sector agrícola de África representa solo el 2 %del consumo total de electricidad, y el continente sigue teniendo la cuota más baja del mundo en el uso de energía relacionada con la agricultura, con un ligero aumento en las últimas cuatro décadas, del 2,9 % en 1980 al 5,4 % en 2020 (figura IX).

(13) Entre ellos se encuentran el uso limitado de insumos, la falta de equipos y tecnología modernos, el uso insuficiente de la tierra, la baja productividad, la vulnerabilidad climática, el acceso limitado al crédito para los pequeños agricultores y la insuficiencia de habilidades y capacidades. Véase Vibeke Bjornlund, Henning Bjornlund y Andre F. Van Rooyen, “Why agriculturalproduction in sub-Saharan Africa remains low compared to the rest of the world: a historical perspective”, International Journal of Water Resources Development, vol. 36, núm. S1 (2020).

Figura IX

Consumo mundial total de energía en la agricultura (en terajulios)

Fuente: FAO, Base de Datos Estadísticos Sustantivos de la Organización. Disponible en www.fao.org/faostat/es/#data.

III. Enfrentamiento de las paradojas mediante un enfoque integrado

23. La interrelación entre las paradojas de la financiación, la energía y la alimentación tiene un impacto multiplicador. Las deficiencias del sistema de financiación repercuten en el sector energético, limitando la capacidad de movilizarla financiación pública y privada necesaria para desarrollar sistemas energéticos, actualizar y mejorar los existentes y adoptar tecnología energética de vanguardia. Esta situación incide negativamente en el acceso a una energía fiable. Las limitaciones del sector energético del continente repercuten a su vez en los sistemas alimentarios, agravando los obstáculos estructurales. El deficiente acceso a la energía afecta a la producción agrícola y complica la transformación de los sistemas alimentarios. Sin un acceso asequible a una energía fiable, los pequeños agricultores africanos no pueden aplicar estrategias de adaptación al clima, aumentar la productividad mediante la tecnología ni prolongar el tiempo de conservación de sus productos. La combinación de las tres paradojas tiene un efecto devastador en el desarrollo del continente, frustrando los esfuerzos por aumentar la resiliencia y lograr la sostenibilidad.

24. La ineficacia de las intervenciones de desarrollo en estas esferas tiene mucho que ver con la interconexión de las paradojas. Los proyectos que no abordan la forma en que la paradoja de la financiación afecta a los sistemas energéticos y alimentarios o no tratan las consecuencias de la paradoja de la energía para la transformación delos sistemas alimentarios se convierten en soluciones temporales capaces de mitigarlos retos a corto plazo, pero incapaces de promover el cambio estructural. Este riesgo puede mitigarse considerando el efecto multiplicador de esta cadena de paradojas como una oportunidad. En este sentido, el nexo entre los sistemas financiero energético y alimentario puede aprovecharse para hacer operativa una cadena de valor que maximice su impacto positivo, aportando resiliencia y desarrollo a largo plazo.25. La activación de esta cadena de valor requiere intervenciones que maximicen el impacto multiplicador del nexo; las partes interesadas deben comprender el papel que desempeña cada uno de los componentes y centrar las acciones y los recursos en las esferas que podrán desencadenar efectos en cascada (véase la figura X). Desde esta perspectiva, la movilización de recursos nacionales se considera un factor de cambio, ya que es el único que puede propiciar el paso de un modelo de desarrollo dependiente de prioridades y perturbaciones externas a estrategias de desarrollo impulsadas internamente. La energía se considera un motor indispensable para iniciar un cambio transformador en todas las áreas del desarrollo, desde la digitalización hasta la salud y la industrialización. La transformación de los sistemas alimentarios es la clave dela resiliencia, y la seguridad alimentaria es la base del desarrollo. Las instituciones son los vectores que pueden garantizar la eficacia de la intervención. Es fundamental discernir los factores que resolverán cada una de las paradojas para diseñar estas intervenciones.

Figura X

Confrontación de la triple paradoja mediante una cadena de valor

A. Solución de la paradoja de la financiación: la movilización de recursos nacionales como factor de cambio

26. La paradoja de la financiación es consecuencia de la falta de movilización de recursos nacionales por parte de los países africanos, lo que les obliga a depender de recursos externos. La estructuración de sistemas eficaces de movilización de recursos nacionales permite a los países pasar de un enfoque de la financiación para el desarrollo centrado en los recursos externos a otro centrado en las capacidades y prioridades internas. Este cambio generará el espacio fiscal y político necesario para que África se implique en su desarrollo, poniendo a su disposición entre 500.000 y600.000 millones de dólares cada año para impulsar las prioridades de los países africanos.

27. La consecución de este objetivo depende de la mejora de los sistemas de movilización de recursos nacionales, que engloba diversas medidas que van desde la optimización de la gestión presupuestaria (esto es, gastos e ingresos) hasta el impulso de los mercados financieros nacionales que contribuyen a la dinamización de la economía. Los efectos indirectos positivos son inmensos. Por ejemplo, el aumento dela capacidad de los Gobiernos para recaudar ingresos de fuentes nacionales y utilizarlos de la manera más eficiente mejorará los perfiles de riesgos de los países africanos, permitiéndoles acceder a los mercados internacionales de capital desde una posición más fuerte y en condiciones favorables. Esto requiere que los países africanos tomen medidas audaces para invertir en la creación de sistemas nacionales sólidos, el fortalecimiento de la recaudación de ingresos, la mejora de la eficiencia del gasto público y, en definitiva, la generación de flujos predecibles, que es la clave para reducir el riesgo de financiación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

1. Mejora de la movilización de ingresos

28. La solidez de los sistemas nacionales mejora la transparencia, la rendición de cuentas y la buena gobernanza. Cuando se aplican a la gestión de las finanzas públicas, las adquisiciones y la movilización de ingresos, mejoran la prestación deservicios y la asignación de recursos. El impacto positivo derivado de la movilización eficaz de los recursos nacionales en la recaudación de ingresos y el gasto incluye46.000 millones de dólares en ingresos fiscales potenciales que de otro modo no se recaudarían debido a incentivos fiscales redundantes en África Subsahariana, la evitación de 70.000 millones de dólares en gastos ineficientes en toda África y un aumento de los ingresos de hasta el 3,7 % del PIB del continente como resultado deponer freno a los flujos financieros ilícitos (véase A/76/888).

29. En este sentido, el uso de la tecnología y las soluciones digitales, como la introducción de sistemas electrónicos de presentación y pago de impuestos y la digitalización de las operaciones del impuesto sobre el valor añadido, pueden contribuir a mejorar la eficiencia y la eficacia de las instituciones de movilización de recursos nacionales. Por ejemplo, con la introducción del sistema de fiscalidad electrónica en Sudáfrica en 2003, el costo en tiempo y dinero del cumplimiento con el impuesto sobre el valor añadido se redujo en un 21,8 % y un 22 %, respectivamente. Además, la digitalización de los sistemas de presentación y pago de impuestos podría reportar importantes beneficios a los países como los registrados por Togo, que vio aumentar sus ingresos aduaneros en un 20 % entre 2020 y 2021(14). Se han registrado resultados positivos similares tras la digitalización de las administraciones aduaneras(véase A/77/908). La madurez digital de las administraciones tributarias también puede mejorar el intercambio de información fiscal entre jurisdicciones fiscales, que se ha demostrado eficaz para reducir los abusos fiscales, y tiene un efecto positivo y estadísticamente significativo en los ingresos tributarios, con un aumento estimado de entre el 5 % y el 19 %(15).

(14) Datos resultantes de la aplicación del Sistema Automatizado de Datos Aduaneros de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

(15) Mohamed Traore, Seydou Coulibaly y Yannis Arvanitis, “Cross-border exchange of informationand tax revenue mobilization in Africa”, Policy Research Working Paper, núm. 10.299 (BancoMundial, 2023).

2. Reducción del riesgo de los perfiles de los países

30. Unas instituciones fuertes, transparentes y responsables también pueden actuar como agentes de reducción del riesgo a fin de atraer y movilizar la inversión. De hecho, entre los factores que los inversores consideran más importantes a la hora de tomar decisiones de inversión en África se encuentran la existencia de un clima de inversión estable y predecible y unas instituciones nacionales fuertes (16). Además, unas instituciones y unos marcos políticos fiables y eficaces contribuyen a mejorar el entorno empresarial y garantizan la vigencia de las infraestructuras necesarias. Otras medidas que contribuyen a reducir los riesgos de inversión y a aumentar su rentabilidad son la flexibilización de los límites de inversión en proyectos de infraestructuras a largo plazo para fomentar la diversificación de activos entre varias categorías y la puesta en común de recursos a nivel nacional o subregional. Estas medidas resultan interesantes para atraer inversiones extranjeras directas más diversas, que actualmente solo ascienden a 45.900 millones de dólares. Pero lo más importante es que sirven para movilizar 1,7 billones de dólares en cajas de pensiones africanas, fondos soberanos y ahorros privados que en su mayor parte están invertidos en el extranjero. Por ejemplo, la participación de las cajas de pensiones africanas en la financiación del desarrollo de las infraestructuras es mínima en comparación con otras regiones, en torno al 1 %(17).

(16) Emmanuel Cleeve, “How effective are fiscal incentives to attract FDI to sub-Saharan Africa?”, Journal of Developing Areas, vol. 42, núm. 1 (septiembre 2008).

(17) OCDE, Pension Markets in Focus 2022 (2023).

31. El vínculo entre sistemas nacionales sólidos e inversión privada responde a la interrelación entre riesgo y beneficio. Las inversiones privadas persiguen la rentabilidad, que se ve mermada por el riesgo. La mayoría de los países africanos tienen calificaciones de alto riesgo, lo cual no solo encarece el servicio de la deuda, sino que también disuade a los inversores. La eficacia en las instituciones y los marcos políticos consigue mitigar el riesgo de tres maneras: en primer lugar, mejora la gestión de la deuda pública y genera confianza, lo que repercute directamente en el perfil de riesgo del país; en segundo lugar, pone a los países africanos en situación de ejercer un papel más justo en las cadenas globales de valor; y, en tercer lugar, genera flujos de efectivo previsibles y constantes. Un aumento de la previsibilidad de los flujos de efectivo se traduciría en mejores calificaciones del crédito soberano, lo que permitiría a los países africanos y a los inversores acceder a los mercados internacionales de capitales en condiciones más favorables. Por lo tanto, si dan prioridad a las reformas para reforzar los sistemas nacionales, los países africanos pueden aumentar la confianza de los inversores y dar rienda suelta a todo el potencial de sus economías.

3. Reducción del costo de oportunidad

32. Las reservas de divisas son importantes para mantener la estabilidad económica y especialmente el tipo de cambio, el servicio de la deuda externa y la financiación de las importaciones. En 2021, las reservas totales de divisas de los países africanos, excluido el oro, superaban los 320.000 millones de dólares. Desde una perspectiva macroeconómica, se considera que mantener unas reservas equivalentes a tres meses de importaciones es suficiente para hacer frente a posibles riesgos exógenos. Para mitigar los problemas de estabilización macroeconómica y hacer frente a las opciones de la cartera de inversiones, algunos países han seguido estrategias conducentes a la acumulación de reservas superiores a esta cantidad(18).

(18) Fondo Monetario Internacional, conjunto de datos de Assessing Reserve Adequacy. Disponible en www.imf.org/external/datamapper/datasets/ARA.

33. Mantener altos niveles de reservas de divisas es una forma eficaz de conseguir beneficios a corto plazo y estabilidad para los países. No obstante, también hay que tener en cuenta las compensaciones en materia de desarrollo. El costo de oportunidad de mantener grandes cantidades de reservas de divisas es elevado, ya que estos recursos —que normalmente se invierten en activos de bajo riesgo y baja rentabilidad— podrían ayudar a hacer progresar las prioridades de desarrollo en un momento en el que es fundamental movilizar las inversiones para los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El fortalecimiento de los sistemas nacionales es una forma eficaz de crear un amortiguador contra las perturbaciones económicas y reducir la excesiva dependencia de las reservas de divisas.

4. Aprovechamiento de las nuevas oportunidades

34. Las finanzas del carbono representan una importante oportunidad para que África movilice ingresos adicionales, avance en la adaptación al clima y promueva el desarrollo sostenible. Aproximadamente el 23 % de las emisiones mundiales están ahora sujetas a algún tipo de tarificación del carbono. En 2021, los ingresos mundiales por la tarificación del carbono aumentaron casi un 60 %, hasta unos 84.000 millones de dólares. Sin embargo, los avances en la financiación del carbono han sido desiguales en las distintas regiones. Ese mismo año, el valor de los créditos comercializados procedentes de África representaba solo el 15 % del total, frente al 56 % de Asia y el 22 % de América Latina y el Caribe(19).

(19) Banco Mundial, State and Trends of Carbon Pricing 2022 (Washington, D.C., 2022).

35. Las finanzas del carbono podrían generar ingresos sustanciales para los países africanos, teniendo en cuenta que África ya es un sumidero de carbono. Sin embargo, se necesitan sistemas nacionales sólidos para aprovechar estos recursos. Es necesario establecer marcos normativos y políticos para los mercados del carbono a escala nacional y adaptarlos a los imperativos climáticos mundiales emergentes. Además, es necesario desarrollar la capacidad nacional para valorar y certificar los créditos de carbono. Con estos marcos, se fomentará a su vez la participación del sector privado. Hasta ahora, Sudáfrica es el único país que aplica un impuesto sobre el carbono. La Ley de Cambio Climático de 2021 de Nigeria pretende alcanzar las emisiones netas cero para 2060 y podría generar más de 30 millones de toneladas de créditos de carbono para 2030, lo que supondría unos ingresos anuales de más de 500 millones de dólares (20). Los expertos sugieren que, con las reformas adecuadas, la participación de África en el mercado mundial del carbono podría aumentar sustancialmente, hasta alcanzar entre 120.000 y 200.000 millones de dólares anuales. La iniciativa de mercados de carbono de África, encabezada por las Naciones Unidas, podría ser decisiva para mejorar el crecimiento de la producción de crédito de carbono  movilizar financiación adicional.

(20) Yemi Osinbajoand Iván Duque Márquez, “Unlocking the potential of African carbon markets”,Project Syndicate, 8 de noviembre de 2022.

B. Solución de la paradoja energética: el desbloqueo del motor del desarrollo

36. Resolver la paradoja energética requiere, en primer lugar, activar la movilización de los recursos nacionales como elemento de cambio. Si se aprovechan eficazmente, los sistemas de movilización de recursos nacionales servirán como herramienta para minimizar el riesgo y permitirán a los países africanos acceder a los mercados internacionales de capitales desde una mejor posición, desbloquearán eficazmente la financiación de la energía y les dotarán de los recursos necesarios para acaparar diferentes tecnologías con el fin de maximizar la eficiencia de la generación de energía del continente y lograr una combinación energética equilibrada. Esta combinación de fuentes de energía requiere una planificación energética global que tenga en cuenta las circunstancias particulares de cada país, sus recursos energéticos y las interconexiones regionales.

1. Movilización y aprovechamiento de la financiación energética

37. La financiación es una parte vital para abordar la paradoja energética de África. La Agencia Internacional de la Energía estima que el sector energético en África, excluyendo el norte del continente, requiere al menos 40.000 millones de dólares anuales (2018-2030) para lograr el acceso universal a la electricidad, así como una inversión anual de 120.000 millones de dólares hasta 2040 para apoyar al sector energético del continente. Sin embargo, en 2019 solo se invirtieron 16.000 millones en el sector. Ante este importante déficit de financiación, el continente debe ir más allá de la financiación pública y multilateral tradicional y atraer financiación privada e innovadora para el sector energético. Los Gobiernos africanos tienen un papel fundamental que desempeñar a la hora de incentivar la inversión privada y desarrollar políticas y normativas que permitan promover a los productores de energía independientes e integrar las energías renovables en la generación de energía nacional y regional.

38. Los esfuerzos por atraer nueva financiación se enfrentaron a obstáculos incluso antes de las turbulencias provocada por la pandemia de COVID-19 y la consiguiente crisis de la deuda. Los problemas estructurales, las calificaciones crediticias y los riesgos reales o percibidos en la financiación global de infraestructuras siempre han limitado la capacidad de los países africanos para acceder al crédito y a la financiación de proyectos de desarrollo. Además, muchos Gobiernos africanos necesitan mejorar su capacidad para ejecutar proyectos energéticos de forma eficaz y oportuna. Como resultado de estas limitaciones, entre 2010 y 2021, la mayoría de las inversiones se centraron en ampliar el acceso a la electricidad en las zonas rurales mediante la mejora de las infraestructuras existentes, más que en la construcción de nuevas capacidades de generación y transmisión.

39. La participación del sector privado en la financiación de proyectos de infraestructuras en África es mínima en comparación con la financiación pública o multilateral. Sin embargo, en los últimos años, varios factores han atraído la inversión del sector privado en el sector energético del continente. Entre ellos figuran reformas políticas para abrir el sector energético, mejoras en el marco regulador, como el desarrollo de objetivos de energías renovables y la introducción de tarifas reguladas, y un mayor interés de los inversores por la región. Las inversiones se han centrado especialmente en la generación de energía y las industrias extractivas necesarias par ala transición a la energía limpia y, en menor medida, en la transmisión y distribución de energía. Por ejemplo, países como Egipto y Marruecos han implantado sistemas de tarifas reguladas para incentivar la inversión privada en energías renovables. Muchos países, como Kenya y Rwanda, han creado organismos públicos especializados para promover el desarrollo de la energía independiente. Sin embargo, hay que seguir trabajando para incentivar más la inversión privada y abordar los factores de riesgo que entorpecen la inversión, como la inestabilidad política, las infraestructuras inadecuadas y la falta de marcos institucionales.

2. Mejora de marcos regulatorios

40. El desarrollo de políticas, programas y marcos reguladores favorables a las empresas, incluida la gobernanza de los servicios públicos, es necesario para resolverla paradoja energética en África. Algunos ejemplos de medidas políticas son los objetivos de electrificación rural; los incentivos para las inversiones del sector privado en soluciones energéticas descentralizadas, especialmente en zonas rurales y de difícil acceso; la integración de productores de energía independientes; y las subvenciones específicas para los hogares con bajos ingresos y servicios energéticos modernos. Estas intervenciones han tenido un enorme impacto en la electrificación de Eswatini, Guinea-Bissau y Kenya, entre otros.

41. Un marco de planificación y regulación del sector energético global, inclusivo, transparente y basado en pruebas podría contribuir a mejorar su previsibilidad y transparencia. Esta planificación definiría funciones y responsabilidades claras para todos los agentes en el proceso de generación y distribución de energía, procesos reguladores y normas que fomentarían una competencia sana, garantizarían la fiabilidad y la calidad del servicio, promoverían la cooperación regional y protegerían a los consumidores mediante mecanismos eficaces de fijación de tarifas. La escasez de recursos, que incluyen la falta de personal con las competencias necesarias, así como una independencia y autonomía limitadas, son retos que impiden a las instituciones reguladoras de la energía hacer cumplir los objetivos de planificación energética.

42. Los mecanismos de fijación de tarifas bien diseñados son una de las medidas más eficaces del ecosistema de regulación energética para atraer la inversión privada. Dichas tarifas deben establecerse utilizando metodologías transparentes y objetivas que incorporen la recuperación de costos y proporcionen una tasa razonable de rendimiento de la inversión basada en principios económicos sólidos y en una revisión independiente. Al mismo tiempo, deben complementarse con medidas y reglamentos de protección del consumidor, como normas de atención al cliente, mecanismos de resolución de reclamaciones y centros de información al cliente para garantizar que los consumidores tengan acceso a servicios energéticos fiables, asequibles y de alta calidad de proveedores de energía independientes.

3. Tecnologías de vanguardia y recursos minerales críticos

43. La solución de la paradoja energética también requiere un cambio que permita a los países africanos capitalizar sus dotaciones de minerales, metales e insumos necesarios para la transición ecológica mundial. Por ejemplo, la República Democrática del Congo posee el 64 % de las reservas mundiales conocidas de cobalto, Rwanda tiene el 31 % del tántalo mundial y Sudáfrica el 93 % del rutenio, el 85 %del iridio, el 83 % del rodio y el 70 % del platino. La transición desde la exportación de estos minerales críticos a la inversión en materia de creación de capacidad y transferencia de tecnología permitiría a los países africanos adaptar diversas tecnologías energéticas a los contextos nacionales, realizar transiciones energéticas limpias y capitalizar los potenciales empleos verdes. Un acceso asequible y fiable ala energía es vital para aprovechar estos recursos, crear empleos verdes, generar industrias de valor añadido y reforzar la capacidad de fabricación en el continente de componentes de energías renovables como paneles solares, pilas de combustible, turbinas eólicas y baterías. El desarrollo de los recursos del continente para generar canastas de energía equilibradas también requeriría formación especializada, investigación y desarrollo, e inversión en tecnologías de vanguardia centradas en África. Una estrategia continental unificada que tuviera por fin aprovechar y utilizarlos minerales críticos contribuiría a capitalizar estos recursos y maximizar los beneficios.

44. Las tecnologías de vanguardia y emergentes, como el hidrógeno verde, también brindan la oportunidad de dar una respuesta a la paradoja energética. Varios países africanos ya están explorando oportunidades para la producción de hidrógeno verde, entre ellos Egipto, Marruecos, Namibia y Sudáfrica. Por ejemplo, Marruecos está desarrollando un proyecto de hidrógeno verde que utiliza energía solar para producir hidrógeno para el transporte, la industria y la generación de electricidad, aprovechando sus importantes recursos de energías renovables y las cadenas de suministro de hidrógeno existentes. La formación de una mano de obra especializada y la inversión en la infraestructura correspondiente para ser precursores a medida quela tecnología madura son pasos fundamentales para aprovechar esta oportunidad.4. Cooperación regional y transmisión y comercio transfronterizos de energía

45. La cooperación regional y la integración del sector energético son fundamentales para reducir el coste de la energía y aumentar el acceso a servicios energéticos fiables y asequibles. La inversión en consorcios energéticos africanos para desarrollar sistemas de transmisión y distribución transfronterizos transformará los mercados energéticos regionales, permitirá integrar las energías renovables en la canasta de energía y minimizará el impacto de las disparidades geográficas en la distribución de los recursos energéticos. Sin embargo, resulta difícil garantizar la financiación de proyectos energéticos transfronterizos africanos, especialmente por parte del sector privado. Algunas barreras pueden atribuirse a los riesgos percibidos de las capacidades del sector público. Los proyectos transfronterizos suelen requerirla coordinación y aprobación de organismos reguladores de varios países. Los diferentes marcos normativos de los distintos países también pueden plantear problemas a la hora de planificar y ejecutar los proyectos, provocando retrasos, sobrecostes e incluso su fracaso.

46. El Programa de Desarrollo de la Infraestructura en África es la iniciativa emblemática del continente para proyectos de infraestructuras transnacionales relacionados con los sectores del transporte, las tecnologías de la información y las comunicaciones, las aguas transfronterizas y la energía. El Plan de Acción Prioritaria del Programa incluye 54 proyectos del sector energético sobre generación hidroeléctrica, interconexiones eléctricas, mejora de infraestructuras y oleoductos o gasoductos.

C. Solución de la paradoja alimentaria: la clave de la resiliencia

47. La movilización de recursos nacionales desencadenará un efecto de cascada en el acceso a la energía y la producción agrícola. Unos sistemas eficaces crearán un margen fiscal adicional y aumentarán la rentabilidad de las inversiones privadas, incrementando la financiación de la producción agrícola y de la industria del procesamiento de alimentos. El aumento de la financiación en infraestructuras relacionadas con la agricultura dará lugar a estructuras de costos más competitivas y permitirá utilizar tecnología punta. Las inversiones en energías asequibles y renovables transformarán la productividad agrícola. La puesta en marcha de la Zona de Libre Comercio Continental Africana impulsará el comercio intraafricano en agricultura mediante la creación de cadenas de valor alimentarias y empresariales inclusivas y armonizadas, que mejorarán la capacidad productiva nacional y reducirán las importaciones. Como resultado, los países africanos alcanzarán la seguridad alimentaria y la autosuficiencia agrícola. Será necesario un conjunto de intervenciones políticas para resolver la paradoja del sistema alimentario y dar rienda suelta al potencial de la agricultura del continente.

1. Impulso de la financiación de la agricultura

48. El aumento de la productividad agrícola de África por medio de la mejora de los insumos, las técnicas y las tecnologías agrícolas podría duplicar o triplicar la producción de cereales y granos, lo que supondría un aumento del 20 % de la producción mundial. La producción de cultivos hortícolas y la ganadería podrían registrar ganancias similares(21). Esta mejora es indispensable para que el continente pueda alimentar a su futura población. Según las estimaciones, África crecerá en 1.200 millones de personas de aquí a 2050, lo que supone la mitad del crecimiento mundial previsto(22). Por lo tanto, serán necesarias importantes inversiones en insumos y desarrollo de mercados para hacer realidad el potencial agrícola del continente. Sin embargo, la proporción de la agricultura en el gasto público total disminuyó del 2,77 % en 2013 al 2,27 % en 2021, por debajo del objetivo del 10 % establecido en la Declaración de Maputo sobre la Agricultura y la Seguridad Alimentaria en África de 2003(23) . Unos sistemas eficaces de movilización de recursos nacionales pueden resultar decisivos para alcanzar este objetivo. En este sentido, en la Cumbre Dakar 2 sobre Alimentar a África: Soberanía Alimentaria y Resiliencia, celebrada en enero de 2023, los asociados para el desarrollo prometieron 30.000 millones de dólares para ayudar a África a impulsar la productividad agrícola (24). Destinar una parte de esos fondos a reforzar los sistemas nacionales podría ayudar a garantizar el impacto y la sostenibilidad a largo plazo.

(21) Lutz Goedde, Amandla Ooko-Ombaka y Gillian Pais, “Winning in Africa’s agricultural market”,McKinsey & Company, 15 de febrero de 2019.

(22) Naciones Unidas, base de datos de World Population Prospects. Disponible enhttps://population.un.org/dataportal.

(23) FAO, “ODS 2.a.1: proporción de los gastos gubernamentales en agricultura (nivel gubernamental más alto)”, Base de Datos Estadísticos Sustantivos de la Organización. Disponible en www.fao.org/faostat/es/#data.

(24) BAfD, “Dakar 2 Summit: development partners to commit $30 billion to boost food productionin Africa”, 27 de enero de 2023.

49. Los sistemas de movilización de recursos nacionales también son necesarios para atraer financiación de asociados del sector privado al reducir el riesgo asociado con los agronegocios. También se podría avanzar hacia este objetivo mediante la creación de mecanismos que reduzcan el riesgo y el costo de prestar servicios a las áreas infrafinanciadas del sector de los agronegocios y mediante el desarrollo de  Corporación Financiera Internacional ayuda a crear y ampliar mercados a través de intervenciones específicas en sectores y proyectos. También promueve el acceso de los agricultores y las cooperativas a la financiación invirtiendo en instituciones financieras dentro de África(25). La movilización de fondos del sector privado puede marcar la diferencia a la hora de avanzar en la transformación de los sistemas alimentarios aumentando el desarrollo de capacidades, apoyando la mejora de las infraestructuras y financiando la digitalización de la cadena de valor agroalimentaria(26).

(25) Yusoke Kotsuji, “Attracting investment into Africa’s food industries”, Corporación Financiera Internacional, 4 de octubre de 2021.

(26) BAfD, Feed Africa: Strategy for Agricultural Transformation in Africa 2016–2025 (2016).

2. Mejora de la dinámica de los sistemas alimentarios

50. La transformación agrícola de África solo será posible si los pequeños agricultores pueden beneficiarse de mejores infraestructuras energéticas y de un mayor acceso a la energía. Producen el 90 % de los alimentos del África Subsahariana, pero a menudo carecen de un acceso fiable a la energía, lo que compromete la productividad. La energía contribuye a la producción agrícola fundamentalmente al facilitar métodos de riego automatizados y costo eficientes y apoyar la transformación de productos agrícolas. El riego puede multiplicar hasta por cuatro el rendimiento de los cultivos. Sin embargo, solo se riega el 5 % de las tierras agrícolas de África. Al mismo tiempo, la falta de energía para el almacenamiento y de infraestructuras para la transformación posterior a la cosecha provoca pérdidas estimadas en 4.000 millones de dólares anuales para África. Serán necesarias importantes inversiones para cubrir la demanda energética en esas zonas. A pesar de la limitada integración de la energía en el sector agrícola, el uso de energía relacionada con la agricultura aumentó en África un 370 % entre 1980 y 2020. Se necesitarían aumentos similares en un periodo de tiempo mucho más corto si el continente quiere alcanzar el nivel de uso energético de otras regiones (véase el cuadro).

Cuadro

Uso de energía para la producción agrícola

Fuente: FAO, Base de Datos Estadísticos Sustantivos de la Organización. Disponible en www.fao.org/faostat/es/#data.

51. La energización de la agricultura en África requerirá un enfoque integrado que combine inversiones a escala para construir infraestructuras energéticas, inversiones en electrificación rural y asociaciones público-privadas para ampliar las soluciones energéticas asequibles y renovables. La implantación selectiva de minirredes y técnicas sin conexión a la red a través de cooperativas agrícolas estructuradas podría promover economías de escala y aumentar la asequibilidad de la energía. Las soluciones innovadoras, como las bombas de agua solares de bajo coste y los sistemas de riego solar, podrían contribuir a aportar seguridad alimentaria a los pequeños agricultores, lograr su empoderamiento económico y mejorar la mitigación del cambio climático y la adaptación a este.

3. Desarrollo de las cadenas de valor agroalimentarias a través de la Zona de Libre Comercio Continental Africana

52. Hasta la fecha, el comercio alimentario y agrícola en África ha estado compuesto en gran medida de productos básicos y materias primas con una combinación de productos procesados. Como parte de la Zona de Libre Comercio Continental Africana, los países podrían dar rienda suelta al potencial de sus sistemas alimentarios a través de cadenas de valor alimentarias y empresariales inclusivas y armonizadas. Además, las estimaciones sugieren que la puesta en marcha de la Zona podría impulsar el comercio agroalimentario intraafricano entre un 20 % y un 35 %(27) aprovechando toda la cadena de valor. El establecimiento de sistemas eficaces de movilización de recursos internos es indispensable para movilizar estos  flujos comerciales potenciales y aprovecharlos para aumentar la sostenibilidad de la financiación de los países africanos.

(27) Comisión de la Unión Africana y OCDE, Africa’s Development Dynamics 2022: Regional Value Chains for a Sustainable Recovery (París, 2022).

D. Liberación del potencial de la clase media en África

53. Durante el último decenio, la clase media africana ha sido fundamental para el desarrollo educativo, político y económico del continente. Los nuevos empresarios y emprendedores han creado puestos de trabajo que, a su vez, han brindado oportunidades a otros. Las familias de renta media, cultas y usuarias de la tecnología han acelerado la demanda de bienes de consumo y han presionado para que haya escuelas y servicios sanitarios de alta calidad. Según las estimaciones, el gasto de los consumidores alcanzará los 2,1 billones de dólares en 2025 y los 2,5 billones en 2030,frente a los 1,4 billones de 2015(28). El establecimiento de cadenas internacionales de venta al por menor al consumidor en África refleja la confianza mundial en el impulso económico proporcionado por la clase media africana.

(28) Landry Signé, “Africa’s consumer market potential: trends, drivers, opportunities, and strategies”, Africa Growth Initiative (Brookings Institute, 2018).

54. La demanda de bienes y servicios de la nueva clase media africana puede propiciar un mayor crecimiento económico. Este es el potencial mercado continental del que depende el éxito de la Zona de Libre Comercio Continental Africana. Las estimaciones sugieren que, mediante la creación de un mercado panafricano, la Zona podría incrementar el comercio intra africano en torno al 52 %, lo que se traduciría en un aumento de las exportaciones manufactureras del continente (29). Actualmente, por término medio, la industria manufacturera solo representa alrededor del 10 % del PIB total de África, a la zaga de otras regiones en desarrollo. Sin embargo, se prevé que el gasto de empresa a empresa en el sector manufacturero en África alcance los 666.300 millones de dólares en 2030, lo que supone 201.280 millones más que en 2015 (30). Además, se espera que África se convierta en el próximo gran centro manufacturero del mundo, lo que podría llevarla a experimentar el mismo proceso de industrialización y desarrollo que se produjo en los países del sudeste asiático y China. También podría captar hasta 100 millones de empleos centrados en la manufactura que se espera que abandonen esos países en 2030(31). Sin embargo, el potencial de la Zona para lograr una transformación estructural en África, desbloqueando así el crecimiento, transformando la estructura económica, creando empleo y contribuyendo a la mitigación de la pobreza, está sujeto a la resolución dela triple paradoja. Solo entonces los países africanos estarán en condiciones de aprovechar al máximo el comercio y la industrialización y dar rienda suelta al potencial del capital humano del continente.

(29) Angelle B. Kwemo, “The AfCFTA: the first step of a long marathon”, Brookings Institute,3 de septiembre de 2019.

(30) Landry Signé, “The potential of manufacturing and industrialization in Africa: trends, opportunities, and strategies”, Africa Growth Initiative (Brookings Institute, 2018).

(31) Irene Yuan Sun, “The world’s next great manufacturing center: how Chinese investment isreshaping Africa”, Harvard Business Review, vol. 95, núm. 3, (mayo-junio 2017).

IV. Activación de los catalizadores: sistemas nacionales sólidos

55. Aunque las perturbaciones externas han contribuido a magnificar la triple paradoja, los retos estructurales a los que se enfrentan los países africanos en materia de financiación, energía y seguridad alimentaria no se han creado a raíz de estos sucesos recientes. Son el resultado de décadas de falta crónica de inversión en estos ámbitos, agravada por la ausencia de sistemas nacionales eficaces.

56. Los sistemas nacionales se componen de una combinación de dos factores: las instituciones, responsables del diseño y la aplicación de las políticas públicas, y los marcos políticos y normativos, que orientan la labor de las instituciones públicas y garantizan un entorno fiable y equitativo. La ausencia o debilidad de uno u otro factor provoca la ineficacia de los sistemas nacionales. A la inversa, la eficacia de los sistemas nacionales conduce a la buena gobernanza, como se refleja en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 16. En este sentido, un análisis de las tendencias de la gobernanza ofrece una visión del estado de los sistemas nacionales en África.

57. La Fundación Mo Ibrahim evalúa la gobernanza en los países africanos en una escala de 0 a 100, en la que 100 representa unas estructuras de gobernanza que funcionan perfectamente. En el periodo 2012-2021, la tasa global del continente fue del 48,9, lo que supone una ligera mejora de 1,1 puntos. Sin embargo, en los últimos cinco años de ese periodo, la mejora se ralentizó, lo que sugiere que las mejoras observadas se concentraron sobre todo en los primeros años. El empeoramiento del nivel de vida derivado de la pandemia de COVID-19 y el subsiguiente malestar social e inestabilidad política son probablemente una de las causas de esta ralentización. Sin embargo, como muestra la tendencia de todos los indicadores de gobernanza, la instituciones y los marcos regulatorios de los sistemas de los países africanos aún no han alcanzado un nivel de desarrollo que facilite las reformas necesarias para dar respuesta a las paradojas debido a una combinación de factores externos e internos, incluidos los históricos (véase A/77/644-S/2022/959). La ausencia de facilitadores explica la persistencia de estos retos estructurales.

58. La carencia de instituciones eficaces y transparentes y de marcos regulatorios fiables ha provocado una pérdida de recursos y decisiones de gasto ineficientes que han impedido a los países africanos abordar la paradoja de la financiación y han reducido el margen fiscal disponible, necesario para avanzar hacia la sostenibilidad. La falta de rendición de cuentas en la recaudación de ingresos y los mecanismos degasto se traduce en una menor base imponible, empuja la actividad económica a los márgenes de los sistemas fiscales y genera una dependencia de la economía informal. La falta de buena gobernanza agrava las actividades ilícitas, como la evasión fiscal, las prácticas comerciales corruptas y los flujos financieros ilícitos procedentes del continente. La debilidad de las instituciones erosiona la seguridad de los derechos ala propiedad, incluidos los derechos de propiedad intelectual, y la base del estado de derecho. La combinación de estos factores aumenta la percepción del riesgo y reduce los incentivos para que el sector privado, dominado por las microempresas y las pequeñas y medianas empresas, se implique en las actividades socioeconómicas y atraiga las tan necesarias inversiones de fuentes nacionales y externas.

59. Los marcos reguladores opacos e impredecibles son especialmente perjudiciales para el sector energético. La escasa capacidad para movilizar el ahorro nacional, las cajas de pensiones y los fondos soberanos e influir en las decisiones de inversión en favor de infraestructuras energéticas esenciales está directamente relacionada con la falta de procesos realistas de planificación energética y de marcos regulatorios a largo plazo. La reducción de la inversión en infraestructuras energéticas ha impedido a los países africanos satisfacer las necesidades de una población en crecimiento, lo que ha provocado un subdesarrollo continuado en ciertas regiones, una prestación limitada de servicios públicos y una dependencia de las medidas reactivas ante las perturbaciones externas, como la inseguridad alimentaria y las crisis y riesgos climáticos. El deterioro de las condiciones socioeconómicas aumenta las desigualdades, socava la cohesión social y supone un riesgo para la paz y la estabilidad (véase A/75/917-S/2021/562). Invertir en gobernanza es, por tanto, un paso necesario para lograr un desarrollo sostenible y una paz duradera en el continente. La gobernanza desempeña un papel fundamental en la creación de confianza, necesaria para movilizar recursos adicionales, a través de entornos sólidos y favorables a la inversión.

V. Conclusión y recomendaciones

60. La injusticia y la disfuncionalidad del sistema financiero mundial han agravado las dificultades del continente para crear sistemas eficaces de movilización de recursos nacionales. Las crisis mundiales sucesivas e interrelacionadas han agravado las debilidades y vulnerabilidades del actual modelo de desarrollo en África. A través de una compleja red de canales macroeconómicos, comerciales y financieros, las crisis han afectado a los sistemas financieros, energéticos y alimentarios de todo el continente de diferentes maneras, entre otras, por el deterioro de las posiciones fiscales, el endurecimiento de las condiciones financieras, la subida de los tipos de interés, los elevados niveles de deuda y la escalada de los precios de los alimentos y la energía, que, a la larga, fomentan los disturbios civiles y la inestabilidad política en gran parte del continente.61. Para revertir esta situación será necesario abordar las paradojas de los sistemas financiero, energético y alimentario a través de una cadena de valor que aproveche sólidos acuerdos institucionales como catalizadores clave para dar rienda suelta al potencial productivo y creativo de la joven y creciente población de África. La digitalización puede ser decisiva para agilizar los procesos, reducirlos costes de oportunidad, mejorar la integración de los mercados transfronterizos, reforzar las redes y apoyar la transparencia y una mayor eficiencia en la movilización y el uso de los recursos. Estas mejoras, a su vez, aumentarán la obligación de rendir cuentas de los Gobiernos ante los ciudadanos y contribuirán a reconstruir la cohesión social y un sentido de justicia y reparto equitativo de las cargas, creando las condiciones para el desarrollo sostenible y la paz en el continente.62. Para avanzar hacia este objetivo, es necesario tomar medidas urgentes acorto plazo con el fin de sentar las bases para que los países africanos aprovechen al máximo las oportunidades que ofrece el plan de estímulo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible para cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la Agenda 2063. A este respecto, se formulan las siguientes recomendaciones:

a) Los países africanos deberían dar prioridad a la consolidación de sistemas de movilización de recursos nacionales holísticos, integrados y robustos, y aprovecharlos como herramientas para reducir el riesgo de inversión en los Objetivos. Este enfoque requiere mejorar la recaudación de ingresos y la eficiencia del gasto mediante la digitalización de los procesos financieros públicos. También implica el establecimiento de marcos políticos y regulatorios justos que estén anclados en los Objetivos, generen flujos y faciliten su movilización como herramientas indispensables para aprovechar los mercados de capitales y garantizar la sostenibilidad de la deuda y una financiación a largo plazo y asequible para el desarrollo;

b) Los países africanos deberían aumentar sustancialmente su margen fiscal a corto plazo recurriendo a fuentes de financiación inexploradas o infrautilizadas, como los mercados del carbono, las reservas de divisas, las cajas de pensiones y las remesas;

c) Los países africanos deberían desbloquear la financiación de la energía para atraer a los agentes del sector privado y movilizar los cuantiosos fondos necesarios para lograr un acceso sostenible a la energía para todos. Este enfoque requiere el establecimiento de un entorno favorable a la inversión mediante sistemas sólidos de movilización de recursos nacionales, marcos regulatorios y armonización regional. También implica emprender ejercicios de planificación energética a medio y largo plazo para garantizar que los países africanos aprovechen al máximo todas las fuentes de energía disponibles, incluidas las vinculadas a las tecnologías de vanguardia y, en particular, las infraestructuras de energías renovables;

d) Los países africanos deberían aumentar la disponibilidad de energía fiable y sostenible para multiplicar la productividad de los sistemas alimentarios. A corto plazo, esto requiere multiplicar por diez el uso de energía para apoyar la producción agrícola. También implica la introducción de tecnologías que favorezcan la adaptación al clima y el desarrollo de los procesos de los agronegocios hasta su máximo potencial;

e) Los asociados para el desarrollo de África deberían intensificar su apoyo a la capacidad política e institucional para así contribuir a resolver lastres paradojas. Esos esfuerzos requieren destinar al menos el 10 % de la asistencia oficial para el desarrollo al fortalecimiento de los sistemas nacionales. También suponen facilitar la transferencia de tecnología y la inversión en sistemas energéticos y alimentarios para África;

f) La comunidad internacional debería abordar las desigualdades existentes en la arquitectura financiera mundial con vistas a crear un entorno global que apoye los esfuerzos de los países africanos por emprender las reformas estructurales necesarias para dar respuesta a la triple paradoja. 

 

Fuente: Oficina Asesor Especial para África (Naciones Unidas)

 

 

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